Tantos
los días como las cosas estaban transcurriendo con una supuesta normalidad. Los
chicos compartían con su hermana lo más que podían y ni hablar de Marcus, quien
siempre fue dado con ellos para pasarla bien mientras las responsabilidades le
permitían. En fin, todos estaban acostumbrados a que la calidad nada tiene que
ver con la cantidad. Un viernes por la noche Adrianna decidió que por qué no
salir todos a comer y bailar, de vez en cuando lo hacían. Así que mientras los
chicos buscaban a sus parejas, se fueron Letizia, Marcus y ella en un coche.
-
Adrianna, no sé lo que te propones, te amo nena, pero no vayas a crearle mal
pensares a tu padre. Estamos bien así, Vale?
-
Si y te he dicho que te ves Preciosa? Te asientan de un bien esos jeans mami.
-
Que están secreteando ustedes chicas? - la voz de Marcus sonaba con un tono
bastante pícaro, mientras les interrumpía sorpresivamente a pesar de que venían
juntos.
-
Nada mi galán favorito, cosas de chicas y nada más. Entremos que los chicos ya
llegaron.
Unos minutos luego ya se habían completado las
respectivas normas de educación y etiqueta.
La música muy variada y tras los primeros,
segundos y hasta terceros brindis, comenzaron a surtir el efecto en todos. Los
chicos no se daban abasto con las chicas, faltaba un chico para que la
situación estuviese a par, y que bueno que a las tres horas de estar allí uno
de los amigos de la Universidad de Adrianna se topo con ellos de casualidad.
-
Ernesto, que sorpresa tan grata! - le dice Leti mientras ya éste le estaba
dando un abrazote.
-
Me parece que es más propio, cuando vi Adrianna cerca de la entrada fumando un
cigarrillo, no lo creía y me excusé con mis amigos para quedarme con ustedes.
-
Acuérdame de hacer lo mismo de ahora en adelante, te gusta hacer plantones
Nestor- le dice Adrianna muy sonriente.
-
Si claro, tenlo por seguro - le contesta éste mientras la acerca hacia él y le
da un beso en entre el cabello y la frente.
-
Salud entonces, - dice Marcus mientras le acercaba un trago y lo invitaba para
celebrar.
Una palmada en la espalda indicó la llegada de
Alex, sabía que él gustaba de su hermana así que con anticipación le participó
que irían al lugar. Será que su hermana era ciega o qué?
-
Hermanazo, que gusto verle - dice para disimular que su presencia no lo era
sorpresivamente.
-
Alex, que tal - mientras se voltea, le da una palmada en la espalda y saluda a
su acompañante - Hola Karla.
-
Gusto el verte Ernesto.
-
Chicos pedí algo para comer porque saben que mientras el estomago esté con
alimentos, disfrutamos más! - dijo Marcus en todo su plan de padre.
-
Es cierto chicos, no queremos después sufrir las consecuencias con resacas -
expone Leti al mismo tiempo que todos emiten una carcajada.
La noche se pasó de lo mejor, todos bailaron y
disfrutaron de compartir en familia y en parejas. Tal vez era tiempo que no lo hacían
y dadas las circunstancias era propicio para hacer el intento de mantener
armonía y paz.
Si que las cosas habían cambiado desde que
Leti se armó de valor, gracias a la lucidez de Marcus, en terminar su historia,
como amigos. Le amaba? si, pero tenía que amarse primero a sí misma y una vez
ya siendo evidente la falta de afecto de parte de su ex esposo durante años
aunado a descarada mentira, le hubiese gustado que él se hubiese sincerado hace
unos años atrás. Pensó que como muchas otras personas que han atravesado por
situaciones similares, en un alto porcentaje donde seguramente influya la
costumbre, han vuelto a casarse. Seguro su orgullo es más grande que cualquier
costumbre, ella pertenece al pirro porcentaje que una vez que pasa la página,
no la devuelve ni para leer la última frase.
Desde ese día las cosas entre Ernesto y
Adrianna estaban comenzando hacerse interesante ya que quedaron a salir con
Alex y Alan con sus respectivas novias en más de una ocasión o se quedaban en
casa. Era tal vez el inicio de una historia que sólo el tiempo dirá. Adrianna
en algunos días volvería para continuar su especialización y así cada quién ha
de seguir con sus respectivas obligaciones.
Y justamente llegó el día de la despedida,
Adrianna tenía que tomar su avión para retomar sus estudios y todos, hasta Ernesto, fueron a despedirla en el Aeropuerto.
Leti pensó que al fin estos chicos se darían una oportunidad? El tiempo lo dirá.
Los días transcurrieron con absoluta
normalidad, cada quien inmerso en su respectivo mundo aunque gracias a la
tecnología, podían concertar conversaciones con Adrianna a tiempo real una o
dos veces por semana. Al pasar así, no tardó mucho en llegar Diciembre y
nuevamente estarían reunidos los cincos y sus respectivos acompañantes.
- Hoy llega Adrianna madre – dice Alex
mientras entre a la cocina a tomarse un vaso de jugo.
-
Si cariño – contesta esta mientras alza la cabeza del diario – por fin van tu y
Ernesto a buscarla?
-
Si, no te preocupes, antes de llegar compraremos algo para celebrar y aquí nos
tendrás para atormentarte con nuestro escándalo
-
Muy gracioso Alex – contesta Leti con una sonrisa picara para su hijo.
Minutos más tardes estaba ella en su oficina
pensando cómo le hace falta Marcus, siempre le ha querido y aunque su valor es
más importante que todo no podía esconderse que su vida a su lado con todos los
sin sabores, era divertida y agradable, además de que era su mejor amigo y le
ayudaba a tomar algunas decisiones que necesitaban más de una cabeza más
racional que emotiva. Lo único que nunca sucedería era una oportunidad de que
formase espacio en su corazón como pareja, aunque deseaba que mejoraran su
amistad, que no estaba mal pero siempre Marcus quería aprovecharse de la
situación. Y a pesar de todo eso le encantaba, por como trataba de
reconquistarla haciéndose el inocente. Eso le hizo hacer una media risa de
dolor, que lástima que las personas den rienda a sentimientos y acciones que no
son correctas. Movió bruscamente la cabeza para dispersar el sentido en el que
estaban yendo a parar sus pensamientos. Suspiró y se dispuso a seguir con su
papeleo, era mucho el trabajo que tener listo a fin de semana.
-
Si Ellie?
-
Sra. Leti, le acaban de traer un arreglo, quiere que lo reciba por usted?
-
Si Ellie por favor, ahora no quiero distracciones. Gracias
-
Si Sra Leti. – mientras escucho el sonido que hace finalizar la llamada de mi
asistente.
Un arreglo? Qué extraño. Seguro son los
chicos, ellos se destacan cuando se lo proponen. Después veré que molestias se
han causado por mí. – y siguió con un montón de papeles por tres horas más –.
Al salir de su oficina pudo observar un
espectacular arreglo con rosas blancas, no lo podía creer, era un gran arreglo
de rosas blancas y en gran cantidad de rosas anaranjadas. Sus ojos se pusieron
como platos, pensando que lindo gesto de sus chicos, mientras se acercaba a
buscar la tarjetica divisando además una pequeña caja rosada.
-
mmm con regalo y todo? – dijo en voz un poco alta.- pero al ver la letra sintió
como su rostro y hasta sus orejas se llenaban de calor.
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